El exluchador de la AAA, Carlos Santiago Espada, mejor conocido como Konnan, está pasando por la prueba más dura de su vida. El pasado 8 de junio se confirmó que le amputaron ambas piernas, después de que en marzo ya se supiera que había perdido una por complicaciones de una enfermedad crónica.
Vince Russo, exguionista de WWE y amigo, reveló en su podcast Coach and Bro que habló con Konnan hace dos meses y que la segunda amputación fue necesaria. “Está muy débil, en una rehabilitación agotadora, aprendiendo a lidiar con esto”, contó Russo. También dijo que la WWE cubrió todos sus gastos médicos, aunque Konnan solo trabajó ahí un tiempo.
Este golpe no es sorpresa para quienes conocen su historia: Konnan ha lidiado con insuficiencia renal desde hace años, incluso tuvo un trasplante en 2007. El desgaste físico de la lucha libre y el uso prolongado de medicamentos para el dolor han dejado secuelas graves. En 2021 estuvo hospitalizado en Estados Unidos, donde además dio positivo a COVID-19, lo que agravó su estado y dañó aún más sus riñones.
El propio Konnan ha contado que casi muere en esa etapa y que el aislamiento fue emocionalmente devastador: “Pensé que ahí terminaba todo y lo peor es que yo estaba en un cuarto… me voy a morir solo”.
Además de sus problemas renales y el COVID, ha pasado por varias cirugías ortopédicas, incluyendo una operación de cadera en 2018 y una hospitalización por diverticulitis en 2024.
Este guerrero no se rinde, como dijo su amigo y comentarista Hugo Savinovich el 9 de junio: “Esto es demasiado triste, pero Konnan sigue luchando”.
Lo que necesitas saber: Konnan, ícono de la lucha libre, enfrenta una crisis de salud brutal que refleja cómo el desgaste físico y las enfermedades crónicas pueden golpear fuerte, incluso a quienes parecen invencibles. Su historia nos recuerda que la salud y el acceso a cuidados dignos son una lucha diaria, algo que también se vive en Puebla con la desigualdad en servicios y movilidad. Aquí, como allá, la batalla por la vida y la dignidad sigue.

