La bronca por el perro que murió atropellado por una unidad de reparto de agua de Junghanns en Puebla sigue creciendo. El video que muestra cómo el camión pasa encima del animal y ni se detiene se viralizó gracias a activistas, y la indignación no para.
Este martes, Junghanns soltó un comunicado diciendo que están revisando el caso y que toman medidas, pero no aclararon si el conductor fue suspendido, investigado o despedido. Tampoco dijeron si habrá sanciones o protocolos para que no vuelva a pasar algo así.
La empresa presume ser responsable y cercana a la comunidad, pero su silencio sobre el destino del operador solo ha generado más críticas. Usuarios y activistas ven su mensaje como puro maquillaje para calmar la crisis, sin asumir consecuencias reales.
Este caso llega en un momento en que Puebla está más sensible al maltrato animal: solo en mayo se reportaron al menos 11 casos similares. La asociación Patitas Enlodadas, que difundió el video, dijo que se reunió con Junghanns y confía en que tomarán acciones, pero hasta ahora no hay nada claro.
La pregunta que sigue sin respuesta es simple: si reconocen lo grave, ¿qué pasó con el responsable? Mientras Junghanns calla, la gente piensa que solo lamentaron la muerte del perro, pero no harán nada contra quien lo atropelló.
Esto es lo que necesitas saber: en Puebla, la justicia para los animales sigue siendo letra muerta cuando las empresas prefieren proteger su imagen en vez de asumir responsabilidades.

