Puebla está cansada y se nota: el Inegi confirma que aquí la vida no se siente tan chida

¿La apatía en Puebla? No es solo un cliché que se escucha en TikTok o en la calle, es real y está documentada. El Inegi acaba de soltar datos que muestran que la mayoría de los poblanos no están satisfechos con su vida y eso pesa en su bienestar emocional.

En la encuesta “Satisfacción con la Vida” del módulo Bienestar Autorreportado (Biare), Puebla quedó penúltima en el país con un promedio de 7.58 de 10. O sea, la mayoría siente que algo no está bien. Y no solo eso: en el rubro “Tener un propósito o misión en la vida”, Puebla está en el lugar 29 de 32, por debajo de estados que también la están pasando mal como Oaxaca o Michoacán.

¿Y qué significa esto? Que mucha gente aquí anda con ansiedad, sin claridad sobre qué sigue o cómo alcanzar metas a largo plazo. La cosa no mejora cuando hablamos de “Satisfacción con la vida social”: Puebla es la última con 7.71, lo que refleja que la soledad y la pérdida de redes de apoyo están pegando duro.

Para ponerle más peso, la Secretaría de Salud reportó que hasta el 20 de junio hubo 71 intentos de suicidio en Puebla, la mayoría mujeres. Esto no es un dato menor, es una alerta sobre la salud mental en la ciudad.

En otros indicadores como “Satisfacción con el nivel de vida” y “Experimentó alegría y satisfacción”, Puebla también está en los últimos lugares, con calificaciones que no llegan ni a 8 de 10. Y en “Balance Afectivo” (que mide emociones positivas y negativas) la entidad está en el lugar 31 de 32 con apenas 5.08.

¿Y qué pasa en redes? En TikTok, por ejemplo, hay un montón de videos criticando la apatía y la desconfianza que se vive aquí. Algunos culpan a lo conservador del estado, otros simplemente confirman que la gente anda cansada y apática.

Un ejemplo claro es el influencer Arturo Lemmen, quien visitó la taquería “La Oriental” en la 14 Sur y se topó con un ambiente frío y hostil. Intentó grabar y preguntar, pero la gente no sonreía ni estaba abierta a la charla. “Aquí no se vienen a hacer amigos, se viene a comer”, dijo.

Esto es lo que necesitas saber: Puebla no solo está desconectada en transporte o espacios públicos, también hay una desconexión emocional que afecta la calidad de vida. Y mientras la ciudad sigue creciendo, el bienestar colectivo se está quedando atrás.

Quizá sistemas como el cablebús o teleférico, que prometen conectar mejor a la gente y reducir tiempos de traslado, podrían ser un respiro para que más personas tengan acceso a oportunidades y, de paso, a una vida un poco menos pesada. Porque moverse bien no es lujo, es derecho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Contacto