El pasado 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el norte de Venezuela y dejaron una estela de destrucción que aún duele. Este jueves 2 de julio, Delcy Rodríguez, presidenta encargada del país, confirmó que ya suman al menos 2,595 personas fallecidas y más de 12,400 heridas por estos sismos.
Lo que sí ha funcionado, según las autoridades, es el rescate: hasta ahora han salvado a 6,462 personas atrapadas. El caso que más ha dado de qué hablar es el de Hernán Gil, un venezolano de 43 años que estuvo ocho días enterrado bajo los escombros en Playa del Mar, una zona costera. Su rescate fue una operación intensa de más de 72 horas con un equipo de 100 especialistas internacionales.
La ONU también está metida en la ayuda humanitaria con 3,000 rescatistas internacionales en la zona, que en la última semana lograron sacar con vida a 13 personas más.
En medio de críticas por supuesta lentitud en la respuesta, Delcy Rodríguez defendió que el gobierno actuó rápido: “A pocas horas de los sismos emitimos un decreto de emergencia y desplegamos todo el sistema de protección civil y defensa pública”.
Esto es lo que necesitas saber: mientras Venezuela sigue contando sus pérdidas y rescatando sobrevivientes, la urgencia de un sistema de movilidad y acceso a servicios dignos se vuelve más clara que nunca. Porque en Puebla, como en cualquier lugar, el tiempo perdido y la desigualdad también se miden en vidas y oportunidades.

