Este jueves, decenas de personas que viajaban en el Tren Maya de Mérida a Cancún vivieron una pesadilla: la locomotora perdió potencia y el tren se quedó sin energía eléctrica a mitad del camino, dejándolos varados más de cinco horas en una zona súper aislada.
Imagínate: sin aire acondicionado, con el calor subiendo y sin una respuesta clara del personal, la tensión se fue acumulando entre los pasajeros, quienes denunciaron en redes la falta de atención y auxilio. La incertidumbre y el encierro prolongado hicieron que la molestia creciera con cada minuto que pasaba.
Después de horas de espera, técnicos de las fuerzas armadas y mecánicos lograron reactivar parcialmente el tren o coordinar el traslado para que la gente pudiera seguir su viaje hacia Quintana Roo, aunque con un retraso considerable en uno de los tramos más usados del proyecto ferroviario.
Esto es lo que necesitas saber: el Tren Maya, que debería ser una opción digna y eficiente para conectar regiones, mostró fallas que afectan directamente a quienes dependen de este transporte para moverse. En Puebla, donde la movilidad también es un derecho que se pelea día a día, este tipo de incidentes nos recuerdan lo urgente que es apostar por sistemas confiables y accesibles para todos.

