Este lunes 15 de junio de 2026, en el Estadio Monterrey, volvió a escucharse el grito discriminatorio que tanto daño hace en el fútbol, durante el partido entre Suecia y Túnez en el Mundial. Aunque se oyó varias veces cuando el portero tunecino despejaba, el árbitro no activó el protocolo antidiscriminación de la FIFA y el juego siguió como si nada.
Este es el primer caso de este tipo en la Copa, después de que los partidos inaugurales en México habían estado libres de estas expresiones. La FIFA tiene reglas claras para castigar estos actos, desde advertencias hasta suspensiones, pero las sanciones se deciden después de revisar los informes oficiales.
En lo deportivo, Suecia ganó 5-1 y se puso al frente del Grupo F. Por ahora, la FIFA no ha dicho si investigará lo que pasó en las tribunas, pero sí están analizando los reportes arbitrales para ver si procede alguna sanción.
Lo que complica el asunto es que, aunque no era un partido de México, gran parte de la barra mexicana estaba en el estadio, así que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) podría recibir multas, advertencias o hasta prohibiciones para que su público asista a futuros partidos internacionales en el país.
Esto es lo que necesitas saber: el grito sigue siendo un problema real que la FIFA no ha logrado frenar en México, y mientras tanto, la afición y las autoridades siguen sin tomar cartas firmes para que el fútbol sea un espacio libre de discriminación. En Puebla, donde el derecho a la movilidad y el acceso a espacios dignos son luchas diarias, este tipo de actitudes solo reflejan cómo la desigualdad y la exclusión se cuelan hasta en el deporte más popular.

