Antes del primer partido del Mundial en Monterrey, Nuevo León, pasó algo que no fue gol ni penal: un grupo de Madres Buscadoras del colectivo Renacer se plantó en la Avenida Pablo Livas, justo frente al Estadio Monterrey, con las fotos de sus familiares desaparecidos.
Mientras la caravana sueca llegaba al estadio, varios aficionados se detuvieron, consternados, para escuchar y abrazar a estas mujeres que luchan por justicia. No fue solo un gesto bonito, fue un alto en la celebración para darle visibilidad a una causa que el gobierno de Nuevo León sigue ignorando.
Samuel García, el gobernador, andaba cerca con las aficiones de Suecia y Túnez, pero ni se acercó a las manifestantes.
Esto es lo que necesitas saber: en medio del ruido y la fiesta del Mundial, la realidad de las desapariciones sigue ahí, y hasta quienes vienen de lejos lo entienden. En Puebla, donde también luchamos por justicia y movilidad digna, este tipo de solidaridad nos recuerda que el derecho a ser escuchades es urgente y necesario.

