Este martes 9 de junio de 2026, mientras el Estadio Cuauhtémoc vibraba con la victoria 3-1 de España sobre Perú en un partido amistoso que reunió a casi 46 mil personas, afuera la realidad era otra: madres buscadoras bloquearon la entrada principal para exigir justicia por sus desaparecidos.
La fiesta premundialista empezó a las 8 de la noche con un golazo de Mikel Oyarzabal al minuto 2, que puso a gritar a la afición española. Pedri, del FC Barcelona, amplió la ventaja al 32 y se llevó una ovación enorme de la gente en Puebla. Después del descanso, con cánticos como “Cielito Lindo” y “El Rey” iluminando el estadio con luces de celular, la emoción siguió.
Al minuto 53, un error del portero peruano Pedro Gallese permitió el tercer gol para España, mientras que Perú solo pudo responder con un tanto de Jairo Vélez al 66, que no alcanzó para animar mucho a la afición.
Pero afuera del estadio, la voz de quienes no tienen voz se hizo sentir fuerte: “La pelota vuelve a casa, pero nuestros hijos no”, gritaban las madres buscadoras, denunciando la represión de los gobiernos estatales y recordándonos que mientras el mundo mira el fútbol, en Puebla y México la lucha por justicia sigue siendo urgente.
Esto es lo que necesitas saber: la Copa del Mundo es más que un juego, es un escenario donde se cruzan las alegrías y las injusticias. Y en Puebla, donde el tiempo y la movilidad ya son una batalla diaria para muchos, estas protestas nos recuerdan que el derecho a la justicia y a la movilidad digna deben ir de la mano.

