La “colaboración estrella” de Adidas para el jersey alternativo de la Selección Mexicana está en llamas. Resulta que las bordadoras nahuas de Naupan, Puebla, fueron explotadas por la empresa intermediaria Someone Somewhere, que convirtió la Casa de la Cultura en maquila ilegal para cumplir con las exigencias de la marca alemana.
Estas mujeres, más de 150, trabajaron jornadas intensas con solo una hora de comida, sin prestaciones y con pagos miserables de 25 a 36 pesos por hora, mientras las prendas se venden hasta en 5 mil pesos. Además, enfrentaron castigos económicos si sus bordados no cumplían con los estándares, y fueron obligadas a cambiar técnicas ancestrales por puntos ajenos a su cultura.
Cuando algunas artesanas se atrevieron a buscar mejores condiciones bordando para otra marca, fueron despedidas y amenazadas con demandas legales y contratos de exclusividad que las amarran por cinco años.
La Secretaría de Cultura de Puebla reconoce que estas transnacionales abusan de los saberes originarios, pero admite que no tiene poder para sancionar. La Secretaría de Cultura federal se deslindó, diciendo que es un “trato comercial entre particulares”.
Esto es lo que necesitas saber: la explotación y despojo cultural detrás de una playera que debería representar a México, pero que en realidad refleja la desigualdad y el abuso que sufren las mujeres indígenas en Puebla.

